Las ruletas electrónicas

pcrf019023Están muy propagadas en los salones de juego, y no se miran en verdad de azar, dado que, pendiendo del dinero que haya perdido o ganado la máquina, ésta es capaz de lanzar la bola a uno u otro sector, aunque no a un número concreto. Las máquinas de los salones de juego no tiene ningún mecanismo capaz de sacar la bola del número ni de poner la bola en ninguna casilla en concreto.

Los únicos mecanismos que tienen son: un soplador de aire, que impulsa la bola a distintas velocidades de manera aleatoria, mediante un mecanismo sofisticado que hace cambiar la fuerza del soplido; además, tienen distintas velocidades de giro del plato (también ocho); también poseen distintos tiempos de juego, desde que comienzan las apuestas hasta que se cierran con el clásico no va más, con lo que juegan con tres variables que, mezcladas, dan una gran aleatoriedad.

Otra cosa es que están fijadas como máquinas de juego, con lo cual tienen que dar un mínimo porcentaje de premios regulados por ley, y esto se obtiene con los botes o misterios, que es un premio directo que da la máquina en caso de que la ruleta esté obteniendo más dinero del permitido. En eso, y solo en eso, se distinguen de las del casino, además de las apuestas máximas, que en los salones se gobiernan por el máximo de premio permitido.


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