Estafa en el juego de las tragaperras

Ni el juego de la tragaperras se salva de las estafas que pueden suceder, y en este caso el estafado fue quien lo jugó. Todo se inició cuando Gladys Estrada, una mujer de mediana edad, visitó un casino como lo hacía habitualmente. Apostó 10 dólares en una máquina tragaperras como siempre. Lo que nunca imagino es que al cabo de pocos segundos esta máquina tragaperras la convertiría en una posible millonaria, haciéndole ganar 30000 dólares. A pesar de su buena suerte, éste sería en inicio de una estafa.
Cuando los responsables del casino se dieron cuenta de la fortuna que había conseguido esta mujer, inmediatamente argumentaron  que la máquina no funcionaba bien, queriendo solo darle 130 dólares. Gladys inmediatamente se dirigió a la comisaria a denunciar al casino por estafa, y por orden de la policía, secuestraron a la máquina para dilucidar qué había ocurrido. Los encargados del casino quisieron hacerle firmar un documento a Gladys, pero ella se negó ya que no sabe leer ni escribir y llamó a su familia. Al momento de que la policía se llevaba la máquina tragaperras, a Gladys no le permitieron el paso, por lo que buscó un abogado y un escribano para que corroboraran los hechos.
La historia hasta el momento sigue en manos de la policía, la cual se está encargando de verificar los hechos reales y poder dar una solución veraz ante esta situación.

estafa tragaperrasNi el juego de las tragaperras se salva de las estafas que pueden suceder, y en este caso el estafado fue quien lo jugó. Todo se inició cuando Gladys Estrada, una mujer de mediana edad, visitó un casino como lo hacía habitualmente. Apostó 10 dólares en una máquina tragaperras como siempre. Lo que nunca imagino es que al cabo de pocos segundos esta máquina tragaperras la convertiría en una posible millonaria, haciéndole ganar 30000 dólares. A pesar de su buena suerte, éste sería en inicio de una estafa.

Cuando los responsables del casino se dieron cuenta de la fortuna que había conseguido esta mujer, inmediatamente argumentaron  que la máquina no funcionaba bien, queriendo solo darle 130 dólares. Gladys inmediatamente se dirigió a la comisaria a denunciar al casino por estafa, y por orden de la policía, secuestraron a la máquina para dilucidar qué había ocurrido. Los encargados del casino quisieron hacerle firmar un documento a Gladys, pero ella se negó ya que no sabe leer ni escribir y llamó a su familia. Al momento de que la policía se llevaba la máquina tragaperras, a Gladys no le permitieron el paso, por lo que buscó un abogado y un escribano para que corroboraran los hechos.

La historia hasta el momento sigue en manos de la policía, la cual se está encargando de verificar los hechos reales y poder dar una solución veraz ante esta situación.


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